Reescribiendo

¿Qué es lo que pasa cuando descubres que quieres hacer más?. Lo más normal del mundo para buscar la respuesta a esta pregunta es descubrir que es lo que quieres hacer en REALIDAD CON TU VIDA.

No todo el mundo está dispuesto a hacer grandes sacrificios para conseguir lo que quiere, teniendo en cuenta que se mejora más cuanto más incómodo te pones es algo que da que pensar.

Voy a contaros una pequeña historia que espero que os motive a seguir adelante pese a lo que pueda ocurrir en vuestra vida.

¿Cómo empezó este año?

Se puede decir que desde diciembre del año pasado tengo una mentalidad distinta, diferente e incluso diría que un poco extraña…

Poneros en la situación de que un día os ponéis malos (pensar en una semana más o menos), os cuesta trabajar los últimos dos días de esa semana y el dolor es tan acuciante que es imposible dormir más de tres o cuatro horas.

Decidís ir a la médico de cabecera que os manda directamente a urgencias (tenía que trabajar a las dos y ese día ya veía que llegaría tarde).

– Bueno, espero que no sea muy grave para poder ir a trabajar, ¡tengo ganas de ir!. (Eso era lo que pensaba en ese momento).

Llegar a urgencias y esperar 10 minutos en los cuales ya me empecé a sentir raro…

No tenía muy claro lo que tenía entonces es normal estar algo nervioso…

¡Me llaman!, Me levanto de un brinco y con prisa me dirijo a la consulta, el doctor que me atiende es atento y he de decir que bastante directo.

Empiezan las primeras pruebas.

Me mira y me dice que no es normal que este tan hinchado.

-¿Te duele?. Me pregunta.

– Si, de hecho hoy no pude descansar bien por culpa del dolor.

Me mira con cara de circunstancias y voy admitirlo ahora un poco preocupado.

La cabeza ya empieza a funcionar acelerada y es incapaz de pensar de manera ordenada.

Las preguntas surgen de la nada como un torbellino y no ser capaz de responder a ellas es de lejos lo que más me preocupa.

Es hora de salir de la sala de consultas… Ya debían de ser la 13:15 – 13:30 de la tarde.

Cómo soy muy listo decido tomarme un café (ya estaba nervioso, por estarlo un poco más bueno, daba igual).

Lo compró me pongo a tomarlo y se me cae ENTERO en los pantalones BLANCOS que llevaba en ese momento.

– Menudo día. Pienso para mí.

– Al menos no podrá ir a peor…

¡JA!

La siguiente parte de la historia en el siguiente post, lo escribiré mañana.

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